lunes, 7 de agosto de 2017

Sombras

Este cuento será publicado en el libro "Tilo"
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22 comentarios:

  1. Este me lo guardo. Ando sin tiempo y con la lengua fuera.
    No me gusta leer a vuela ojos.
    Hasta pronto Ariel, desde que pueda con tiempo y calma.

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  2. Vamos por partes (Decía Jack el destripador). He leído bastante literatura argentina. Unos diez o doce autores esenciales, empezando por Borges. Y precisamente la legendaria austeridad del maestro arrastró con su estilo al resto. No voy a mencionarlos, no es necesario. En cambio me falta leer un poco de la exuberancia de los autores del “boom” latinoamericano. El resto de mis lecturas ha sido en lengua extranjera.
    ¿Para que este introito?
    Para decirte que, de una manera noble y laboriosa, estás creando un estilo muy personal. ¿Sabés qué impresión tengo al leerte? La impresión de que estoy leyendo a un valiente. Por de pronto el núcleo de la historia, la relación entre la prostituta y Tilo no deja de ser ciertamente convencional. Sin embargo no te intimidás ante nada. El minucioso comienzo del conflicto con “El Polaco” y la acción dramática del desenlace final, con Mara, lo dicen todo. Y en el medio (sabiamente en bastardilla) el drama interior de Tilo, su derrumbe cerca de la costa del río, su nostalgia por la mujer que ama (o que cree que ama) y también el desenfado en las metáforas me parece excepcional. Estás creando algo nuevo, vaya uno a saber qué. Por de pronto sos una especie de rey de las metáforas. Pero en ningún momento desbordado. Todo el monólogo introspectivo de Tilo recurre a ellas. Aunque no son barrocas. Por el contrario, Son agudas, son oscuras, son medidas y según creo, estéticas y adecuadas. En ningún momento abruman al lector. En fin, gran trabajo, pibe de Palermo. Te siento como un orfebre obsesivo cuando leo tus escritos y creo que en realidad lo sos. Te mando un gran abrazo, escritor.

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    1. Muchas gracias, Néstor. Tu agudeza de lector, que tantas veces te he comentado, algo debe de estar viendo y eso me pone muy contento. Cuando escribo, y es algo se está produciendo con más frecuencia, me parece que estoy peleándome con algo interno. Me parece que es producto de la búsqueda de una voz que me identifique, como me dijiste la primera vez que nos vimos.
      No quiero desprenderme de las "metáforas", pero creo que no debo abusar de ellas, y el texto llano me parece necesario, pero es lo que más me cuesta, me parece que le falta algo. Por eso intento una solución intermedia, por eso siempre estoy buscando algo nuevo, pero con ese objetivo. El tema siempre llega, pero la forma de contarlo es lo que más me preocupa. Es como un conflicto a resolver, pero cuya meta, por cierto inalcanzable, con los sucesivos escritos, la veo con un poco más de claridad. Con altibajos, obsesivo, como si faltaran segundos para que termine el partido y yo todavía sigo buscando el arco.
      Te agradezco, Néstor, todo lo que me decís me sirve mucho, muchísimo. Sos un grande. Te mando un abrazo.
      Ariel

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  3. Cada vez me impresiona más como escribes, tu talento para construir la psicología de los personajes con un lenguaje poético y al mismo tiempo precioso. Creo que ya te he dicho alguna vez que me gusta leerte en voz alta y recrearme en el sonido de las palabras. Pero también disfruto con tu don para mostrar la complejidad del ser humano, sus sentimientos y contradicciones.
    Una maravilla querido Ariel.
    Besos y mis felicitaciones

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    1. Le pongo mucha energía y trabajo al interior de los personajes, con la única ayuda de mis propios conflictos, vivencias, reflexiones, es una lucha que libro en el momento crítico de la escritura, que es cuando estoy en soledad frente a la pantalla, tratando de escuchar lo que me dictan mis pensamientos. Cuando veo que lo primero que sale puede prosperar, me relajo y comienzo con la larga tarea, pero más agradable, de acomodar, quitar y poner, corregir, reescribir, y sobre todo repasar para colocar belleza en dónde está faltando.
      Como verás, Ana, no soy de los que escriben de un tirón, pero, salvo el "parto" inicial, el resto lo disfruto. Te digo esto porque todo lo que escribo, cobra sentido si logro sacar (a veces podré, a veces no) dentro de mí esas contradicciones, y complejidades que mencionas. Me parece que es una de las funciones, el significante tal vez más valioso, que tiene esta pasión por el mero hecho de escribir.
      Me encanta que me digas que lees el texto en voz alta, no sabes cómo me gusta que me lo menciones.
      Un beso.
      Ariel

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  4. Hola Ariel. Otro episodio más para la historia de Tilo, en el que se amalgaman personajes de otras historias, como Gabriel y el ambiente del Trópico. Tus relatos van marcando los diferentes momentos de la historia de Tilo, con Mara, con Lorena y sin Lorena, y siempre consigo mismo y su forma de ver el entorno y su vida.
    Me gustó mucho. Me pareció muy rico en sensaciones y eso lo lográs a través de la metáfora con la que dibujás tanto cosas como emociones.
    Un abrazo grande, amigo!!

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    1. Son personajes que con el tiempo se han ido construyendo solos. Es muy raro lo que sucede cuando uno escribe, por lo menos es lo que pasa a mí, porque las cosas interiores que uno arrastra de la vida, que es lo que en fondo quiere sacar afuera, alguien las tiene que contar. Y son muchas y muy complejas. Es todo una labor ir encontrando las voces que puedan decirlas. Son como actores que voy poniendo en escena para contar lo que tiene algún interés para mi.
      Me alegra mucho que te haya gustado Simón. Un abrazo, amigo!!
      Ariel

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  5. De todos los que te leí de la historia de Tilo, este episodio me parece el más elaborado, el que cala hondo en la psicología del personaje y muestra una faceta oscura y desgarradora al mismo tiempo.
    Es impresionante la cantidad de imágenes que fluyen con naturalidad a lo largo del relato. Hay partes que realmente me emocionaron. Excelente texto, Ariel.
    Un abrazo grandote, compañero de letras.

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    1. Así es Mirella, le dediqué bastante tiempo, es para mí un tramo fundamental en la vida de Tilo. Quise mostrarlo con algunas de sus virtudes y sus miserias, sus carencias. Cómo es el amor con una prostituta, qué le pasa con la droga, la noche, la soledad. Y también la elección de la forma de contarlo. Me parece que es un personaje muy rico para escarbar en su psicología.
      No sabés cómo me gusta que me digas que te ha emocionado. Es muy lindo, porque cuando estoy escribiendo no me doy cuenta de lo que puede pasarle al que va a leer. Estoy aprendiendo Mirella, siempre estoy aprendiendo, corrijo mucho, soy inseguro, obsesivo, me acosan las dudas (la "jodida duda", como diría Isabel). Esa es la parte que me lleva más tiempo y en la que tengo que tener más cuidado porque me pierdo emocionalmente. En cada repaso tengo que volver al estado sentimental en el que está la historia y, al menos es lo que a mí me pasa, a veces dejarla a un costado, hasta olvidarme un poco para luego volver con la cabeza más fresca. Como ves, yo soy de los que sufro escribiendo.
      Vos sos una excelente escritora que lee muy bien, es muy importante para mí tener tu punto de vista. Las cosas que decís, al mismo tiempo que me alientan, me van orientando. Sos una generosa compañera de letras.
      Un abrazo grande y afectuoso.
      Ariel

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    2. Ariel, somos muy parecidos, también soy una obsesiva perfeccionista, siempre con la duda balanceándose sobre mi cabeza. La mayoría de las veces sufro más que disfruto al escribir, quizás porque me involucro emocionalmente demasiado.
      Me gusta mucho Tilo ¡avanti, ragazzo y con toda la fuerza!
      Abrazo.

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    3. Yo no te lo quise decir, pero me pareció que vos vivías la tarea de escribir de un modo similar. Y me atrevo a decir que también debe haber tanto de mí en Tilo como de vos en Piera. Yo también te mando mucho ánimo. Se sufre pero también se disfruta cuando sale algo con lo que quedamos conformes.
      Un abrazo grande.
      Ariel

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  6. Como no, el omnipresente Tilo llevaba tiempo sin aparecer por el blog y ya tocaba, esta vez dejando atrás la adolescencia pero siempre perdido en sus conflictos emocionales y amorosos. En esta ocasión introduces un tema nuevo en su vida que no había aparecido antes, como es el coqueteo con la droga. Una sustancia que te sirve de excusa para ese largo monólogo interior de Tilo en el que sueña y divaga a la vez. Al final su amiga termina por encontrarlo y es aquí donde a mi juicio se produce la escena que marca la impronta del relato, donde cargas verdaderamente las tintas, ese tira y afloja de emociones y frases a medio decir entre ambos que dan cuenta de su tortuosa relación, de sus sentimientos y de la vida complicada que llevan ambos.
    Si me permites el atrevimiento Ariel y a modo de humilde consejo, a mi modo de ver el diálogo tiene sus luces y sus sombras. Por un lado lo que es el diálogo en sí, las frases acotadas que pronuncian los personajes, está muy bien hecho, natural, ni le sobra ni le falta, y una cosa muy importante es que expresan en cada momento la emoción que experimenta el personaje, algo que no es sencillo de conseguir. Incluso el vocabulario que escoges le viene perfecto. En este aspecto chapó por tu trabajo. El pero llega cuando se rompe la continuidad con anotaciones del autor que vienen a expresar lo mismo que ya se intuye en la conversación entre Tilo y Mara, como si quisieras justificar lo que ya se lee entre líneas en el propio diálogo. Por ejemplo hay frases que expresan rabia, enfado, orgullo, tristeza, soledad, hastío...no es necesario que se vuelva sobre ello en la voz del narrador pues se resta fuerza al trabajo realizado y se pierde continuidad entre una frase y otra. La fuerza de un diálogo es el diálogo en si mismo, lo que lo rodea no debe cobrar peso sobre él. Otra cosa son las descripciones de gestos o circunstancias que refuerzan la escena y nos ayudan a verla, en ese aspecto ninguna pega. Espero que no tomes a mal el comentario, no soy muy de consejos en los blogs pero en este caso me pareció necesario. Por supuesto es mi opinión subjetiva.
    Por lo demás, un relato excelentemente escrito, introspectivo y metafórico, y como he dicho respecto lo que es el diálogo en sí, excelente también. Un abrazo.

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    1. Es un "eslabón" más de los muchos que faltan contar de la historia de Tilo. Hace rato que quería encontrar la forma de armar este tramo de su vida y, como siempre, quitando y poniendo, se fue ensamblando el modo de hacerlo. Este personaje, apoyado en otros como Gabriel, Lorena, Mara, Jedrek, me dan la posibilidad de poder exponer, por intermedio de ellos, mis propias contradicciones, sentimientos, vivencias, dolores, estrecheces, culpas. La primera vez apareció de improviso, te diría que fue sin pensarlo, y así también se fue formando su "personalidad" la cual me parece que no terminará de completarse nunca. Es como si de repente hubiese aparecido un saco vacío, apropiado, para llenarlo de cosas. Y así fue creciendo. Quiero decir que nunca me propuse que llegara hasta aquí. A veces, me sorprendo, cómo se va pintando solo con los colores adecuados. Por supuesto con mucho trabajo porque a mi me cuesta mucho tiempo y esfuerzo emocional abordar mis propios demonios interiores.
      Respecto de los diálogos, Jorge, te agradezco muchísimo este comentario, sabes que es mi punto más flojo y me alegra que los veas adecuados. Es muy importante lo que dices porque la fortaleza que tú muestras en ese aspecto es envidiable, nada más que remitirme a tu "Lorca", relato que recuerdo muy patente. No son comparables dado que los de aquí son breves, pero hago alusión a ellos porque tú, allí,has construido, prácticamente, todo el relato con ellos.
      No había reparado en lo que apuntas y me viene muy bien para reflexionar sobre esas reiteraciones de la voz narrativa que le hacen perder continuidad al texto. No tienes porqué esperar que lo tome a mal, Jorge, amigo, sabes que respeto mucho tu lectura, sé que cuando marcas algo que te parece que no es adecuado lo haces por la estima que me tienes y con el ánimo de colaborar, y debes saber que lo haces muy bien, que te lo agradezco mucho y, por sobre todas las cosas que lo tengo en cuenta para corregirlo.
      Estoy de acuerdo que todas las opiniones son subjetivas, pero te haré una confesión. A mí me parece que hay afinidades, algo que me parece mágico en este mundo tan sutil que es el de las letras, y me parece que, como en la vida, uno se encuentra con personas con las que comulga en algún punto, eso me pasa a mí contigo. Desde los tiempos de TR, cuando tú me hacías los primeros comentarios, estoy seguro, que comenzó el afecto que te tengo, y del que no podría precisar con exactitud en qué sitios, en qué rincones de los que escribimos se unen los lazos de conexión de esta trama de coincidencias emotivas.
      Te mando un gran abrazo, Jorge.
      Ariel

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  7. Éste trabajo tuyo, Ariel, tiene varias vertientes. Una intimista, especialmente cuando Tilo se “confiesa” en primera persona a Mara, con una intensidad rayana en el delirio no solo amoroso, sino en la locura, el infierno de las drogas y de la soledad. Es álgido y tremendo, Tilo ha hablado en carne viva mostrando sus llagas, sus penurias, su sed de Mara, su necesidad afectiva. Tilo es imperfectamente humano.
    Compensa y equilibra la parte dialogada con Jedrek (a mi modo de ver, ha sido inteligente este cambio de una voz a otra, de un modo a otro y hasta de tiempo verbal)
    Conseguida también la ambientación decadente, el cabaret, supongo, de penumbra rojiza, los guardas de seguridad, el submundo de la mafia, la nocturnidad y alevosía.
    Y todos esos diversos aspectos orquestados a disposición de la expresión de las emociones internas de Tilo, sin olvidar el valor de los matices eróticos, y siempre, con la emotividad como bandera.

    Disculpa Ariel que haya tardado tanto en comentarte, he estado, aún lo estoy, un poco liada. Un abrazo mi amigo.

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    1. Quise mostrar a un Tilo, como tú dices, imperfecto, con las contradicciones y las rebeldías de su edad, aprendiendo a entender sus propias emociones y las de los demás, todavía creciendo. Es el primer relato en el que se muestra a los 22 años. Hay muchos eslabones que faltan, todavía, en su historia.
      Quise hacer énfasis, en especial, en las limitaciones del amor que encuentra en el mundo de las prostitutas, en este caso encarnada en Mara.
      Me agrada que veas acertada la forma de haber separado esas dos "vertientes" del relato. Como verás, es una estrategia que pongo en juego, pero sin saber si tendrá buen efecto. Es como que estoy intentado contar de otras formas tratando de llegar a la más adecuada, y me parece que la única forma de saberlo es, pues, escribiendo y mostrando. Por eso pongo mucha atención a lo que me dices. Es todo muy bonito como siempre.
      Yo también, Isabel, te mando un abrazo con mucho afecto.
      Ariel

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  8. Cómo no? Tilo de nuevo!, cada vez que te leo un relato con este personaje me doy cuenta de la complejidad de su personalidad, ... es una constante en tu estilo que le trasmite carácter propio a tu modo de escribir. Enhorabuena!

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    1. Es muy alentador tu comentario porque es una preocupación, al mismo tiempo que una necesidad, el mostrar todas las facetas de la "anatomía" interna de Tilo. Muchas gracias por pasar por aquí y dejarme tus felicitaciones.
      Un gran abrazo, Norte!!!
      Ariel

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  9. Me gusta leerte pero necesito tiempo ...
    Pienso corto y escribo corto ...
    Me meto en tu texto .y en lo que dices... te entiendo...
    Tu personaje me gusta ya que es complejo
    Te imagino de la misma manera.De largas charlas en el telefono
    abrazo desde aqui Miami

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    1. Gracias por todo lo que decís. Es un placer que vengas por aquí. Querida Mucha, te mando un beso desde nuestro Buenos Aires querido.
      Ariel

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  10. Cada vez que te leo más me impresiona tu manera de transmitir relatos, tienes el don de la sensibilidad, y es que escribes desde todas las vertientes, tu inspiración es innata e increíble, y en verdad te admiro, amigo Ariel.

    Entre las sombras puedes pintar murmullos de voces, como música suave, todo lo puedes transformar con tus letras.

    En este caso el protagonista, nos vuelves a traer a Tilo, con sus veintidós, años, con su metro noventa, en su caminar nocturno en Buenos Aires, y el club su paraíso donde estaba Mara, la que despierta sus sensaciones, y esa escalera al cielo.

    Me gusta la expresión que utilizaste: ***los recuerdos se le atropellan en la nuca***.

    Triste sin Mara, siente el dolor y la busca con desolación.

    Qué preciosidad lo que dijiste en esta frase: ***En cada célula del cuerpo me dejaste pintado un tatuaje de sosiego, y en la voluntad me dejaste colgado un talismán que me debería guiar a tu encuentro***.

    Inmensas sensaciones las que describes en este bellísimo relato, de Tilo, en verdad, es un lujo leerte, para saborear cada frase.

    Gracias por seguir escribiendo deleitándonos con tu arte literario.

    Besos y feliz domingo.

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    1. No sabes cómo me agrada seguir el recorrido que has hecho por el relato, que me cuentes con detalle lo que has sentido, y dejarme llevar por el anhelo de saber cuáles han sido las frases que más te han gustado.
      Y también disfruto, María, observando con atención, entre tus palabras, cómo deshojas el texto tratando de separar las partes en que has visto alguna belleza, las que más te han conmovido.
      De veras, es un placer percibir como tu sensibilidad desmenuza, hurgando entre las cuentas del collar, aquellas piezas que más brillan a tu gusto, los frutos que te parecen más deliciosos.
      Cuando tu comentas un texto mío tengo una sensación agradable, placentera, quedo extasiado ante lo que dices, siempre, y de un modo inevitable.
      María, eres una encantadora de letras.
      Un beso.
      Ariel

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